Como la Sangre…


Un librito rojo…

 

Cuando era más chamo y me enteré de que los colores eran una ilusión óptica de broma y me da algo. ¿Cómo es eso que son una ilusión? Y bueno, después de tanto leer y leer y tratar –por supuesto- de explicarme el asunto, llegué a la conclusión de no enrollarme mucho la vida tratando de refutar esas declaraciones de la ciencia, lo cierto es que los tipos simplifican bastante la cosa: lo que existe es luz. La luz es lo real. Entonces me puse a pelear con la luz en cómo se le ocurre hacer semejante aclaratoria, ah tipa tan arrogante la luz, dizque ella es la que existe.
Cuando jugaba con mis primos stop, ajá, el jueguito ese en donde buscamos palabras y categorías por letras, me encantaba cuando llegábamos a la letra R, y no es porque tenga predilección y que sea alguna inicial de mi nombre, sino que es la inicial de uno de mis colores favoritos: el rojo. Tenían las sábanas de la casa unos bordados muy bonitos de pavos reales, que tenían dibujado ese famoso ojo en las plumas del ave, ojo que por cierto es rojo.Duraba minutos enteros observándolo. Rojo como la témpera que me da mamá parapintar. Rojo como el color de la bandera. Rojo como las uñas de mamá y la marca que me dejaba de pinta labios cuando me dejaba donde mi abuela para irse a la universidad. Rojo como la sangre que me chupaba cuando me caía o me rompía con algo. De hecho una primita cuando estaba aprendiendo los colores y le mostraban el rojo decía: ¡cómo la sangre! Así era que lo definía, todos insistíamos en decirle que así no era, pero ella nada que hacía caso.
En casa de mi abuela había unas florecitas que uno les sacaba como un hilito y si lo chupaba salía un líquido dulce, en gambote nos íbamos los muchachos del barrio a comer la miel que estaba en esas florecitas rojas, y ahí siempre presente el color. Por eso es que hoy escribo sobre él, pasa con regularidad que el oficio de escribir nos ayuda a saldar esas deudas que podemos tener con las cosas que componen al mundo y a nosotros, y hoy intento, en agradecimiento, escribir sobre el color que es como la sangre.
Al amor también lo personalizan en el rojo, supongo que tendrá algo que ver con la sangre, con el corazón, aunque el real no es como el que pintan en las infames tarjetitas del día de los enamorados, al corazón, a nosotros, nos recorre un torrente rojo durante toda la vida.
Hace poco me enteré que hay una cosa llamada protanomalía, fíjate tú, hay seres humanos prótanómalos, es decir,que no pueden percibir el color rojo; estas personas no tienen la capacidad de que su cerebro pueda leer esas ondas de luz que hacen interpretar el color rojo, pobrecitos, pensar que podría ser uno de ellos alguien como yo, amante del rojo, pero en su vida sabrá qué es, ¡imagínate tú, alguien que no sepa dequé color es su sangre!
En una película vi como un muchacho le explicaba a su amada, quien era ciega, qué era el color, le daba a palpar algodones para que imaginara el blanco, le daba a tocar hielo para experimentar el azul, y ponía cosas calientes para que imaginara el rojo; no me imagino poniéndole cosas calientes a todos los protanómalos del mundo, pero sería una buena tarea de vida.
Uno siempre tan ingenuo queriendo ayudar a los demás.
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