Sobre los “chalecos amarillos”

¿Dónde se acentúa la herejía?

Pareciera que la propuesta de Hakim Bey, la “zona temporalmente autónoma”, está desarrollándose en las calles de la París neoliberal.

Al decir malamente del Comité Invisible: no tanto la insurrección que viene sino la que está sucediendo.

Es decir, un caos situacional para poner en jaque a las instituciones. No hay “líderes” que canalicen y negocien las condiciones de los chalecos amarillos.

El fuego del material que se quema es apenas la exteriorización de la fuerza opresiva del sistema europeo, es la pelota regresándose tras rebotar sobre el muro.

Al parecer no hay corrientes políticas que puedan expropiar la potencia creativa-destructiva de la fuerza sin otro objetivo más que negarse a aceptar las condiciones (coercitivas) que ha impuesto el Estado.

Es un infierno del presente para responderle al infierno de lo real del devenir neoliberal.

No creo que se trate del Gran Evento Revolucionario, del ingenuo y pretendido universalismo hegeliano francés, bastante reafirmado por la izquierda occidentalizada, como si se tratase, el fuego del presente, de la inscripción progresiva de las luchas radicales francesas.

No son los chalecos amarillos la continuación de una genealogía revolucionaria, de lo que sí creo que se trate, es de un gesto, un destello de lo que vendrá después.

Es decir, el sujeto que ofrecerá el instrumental al Estado de las medidas coercitivas, apagallamas del frankenstein neoliberal. La vuelta a la recolonización de los antiguos territorios apropiados por la barbarie Occidental.

Porque la energía que exigen baje de precio, que ocasiona el “infierno” en las calles de “la ciudad luz”, no proviene precisamente de su propia geografía, sino de las correas de transmisión del sistema-mundo: las periferias, sus pozos petroleros y las minas de migrantes del mundo.

Estamos presenciando la construcción de los Nuevos Chivos Expiatorios, el Gran Aceitado de la Máquina Biopolítica para llegar a niveles de control social inimaginables.

Eso sí ha sido la Francia Moderna: el modelo de control, el Laboratorio para poner a prueba las “grandes teorías”.

Porque también las hogueras alumbran en la oscurana y también sirven para encender los hornos de la guerra.

Porque el fuego no tiene aliados, ni humanos o divinos.

Volviendo a Hakim Bey… el que hizo la tarea y se creyó eso del pasquín del anarquismo ontológico fue otro, y adivinen qué: fue de nuevo el capitalismo.

El caos servido para la reorganizacion (turbocapitalista) del mundo.

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